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El impuesto de matriculación: por qué casi nadie lo calcula bien

Es la partida que más sorpresas da al importar un coche, y la que peor se explica por ahí. La idea que casi todo el mundo tiene en la cabeza —«será un porcentaje de lo que pague»— es justamente la equivocada.

El valor de tablas de un coche bajando escalón a escalón con los años hasta la base sobre la que se calcula el impuesto

No se calcula sobre lo que pagas

Ésta es la parte que descoloca a todo el mundo. El impuesto no mira el precio que has negociado con el vendedor: mira lo que la Administración considera que vale ese coche, según unas tablas oficiales que se publican cada año.

La consecuencia práctica es incómoda pero conviene saberla desde el principio: si encuentras un chollo, el chollo es tuyo, pero el impuesto no baja. Dos coches iguales, uno comprado 3.000 € más barato que el otro, pagan lo mismo.

Y al revés: quien hace números suponiendo un porcentaje sobre el precio de compra suele quedarse corto, a veces por bastante. Ese hueco aparece al final, cuando ya has pagado el coche y el transporte.

El tipo lo decide el CO₂

Sobre esa base se aplica un porcentaje que depende de las emisiones oficiales del coche. Los tramos son públicos y llevan años siendo los mismos:

Emisiones de CO₂Tipo
Hasta 120 g/km incluidos0 %
Más de 120 y menos de 160 g/km4,75 %
Desde 160 y menos de 200 g/km9,75 %
Desde 200 g/km14,75 %

Son los tipos de la Península y Baleares, y los que se aplican en Castilla y León. Algunas comunidades autónomas los tienen subidos, así que dónde matricules también cuenta.

Los saltos de tramo son brutales. Entre 159 y 160 g/km el tipo se duplica. Un coche que sobre el papel parecía una ganga puede dejar de serlo por un gramo, y el dato que manda es el de la ficha técnica, no el del folleto ni el del anuncio.

Y luego está la edad

Un coche de cinco años no tributa como uno de uno. Al valor de tablas se le aplica una reducción según el tiempo que lleva en uso, que también está publicada. Parece un detalle y no lo es: es lo que separa un impuesto asumible de uno que se come el margen entero de la operación.

Aquí es donde se concentran los errores. Hay tablas que no son la que toca, versiones del mismo modelo con valores distintos, y reglas específicas para los coches que vienen matriculados de fuera que cambian bastante el resultado final.

Qué hacemos nosotros con esto

Antes de que compres nada, te decimos qué impuesto va a pagar esa unidad concreta, con la cifra desglosada junto al resto de los costes. No una horquilla ni un «depende»: el número, y de dónde sale.

Si al meterlo en la cuenta la operación deja de tener sentido, te lo decimos y no cobramos nada por haberlo mirado. Es más barato para todos descubrirlo antes.